¿Qué es lo que queda al extraer el petróleo?

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Las imágenes de los pozos petrolíferos bombeando crudo en yacimientos de petróleo de todo el mundo pueden haber inspirado una razonable duda sobre el proceso de extracción y sus consecuencias. Si el petróleo se extrae del subsuelo a una considerable profundidad, ¿qué es lo que queda en ese espacio que antes ocupaba la materia prima? ¿Representa algún peligro? Son preguntas que desde nuestra empresa de instalaciones petroleras y tecnología te intentaremos aclarar.

El petróleo que muchas veces hemos visto brotar de las torres de perforación en películas, nos puede llevar a la idea de que el oro negro se almacena como si fuera una especie de río subterráneo de crudo, envuelto en una capa de roca, que al pincharse saliera a toda presión. Lo cierto es que no es exactamente así, aunque la presión tiene un importante papel en el proceso de extracción del petróleo.

 

Al extraer petróleo lo que queda es agua

En realidad, el crudo que se deposita en el subsuelo está alojado en capas de roca porosa, que suelen estar formadas de arenisca o piedra caliza, y que actúan como una esponja enorme en la que se encuentra el petróleo. Además, los yacimientos petrolíferos generalmente contienen grandes cantidades de agua en torno a ellos.

No obstante, a esa profundidad cualquier líquido está a una presión muy elevada. Por ese motivo, cuando se bombea el petróleo a la superficie, esa presión disminuye y el espacio que deja es ocupado por el agua que está en las rocas de alrededor.

De hecho, las nuevas técnicas de fracking también recurren al agua, esta vez inyectada a presión, para lograr la máxima recuperación de petróleo en los pozos, obligando al petróleo a salir a la superficie.

 

Los yacimientos de petróleo y los riesgos

Los riesgos que presenta la instalación de una torre de extracción de petróleo son, sobre todo, de tipo medioambiental, y están relacionados precisamente con el tratamiento de los residuos de agua producida para la extracción de petróleo. En el caso del fracking, además, se han dado casos de filtraciones que han contaminado depósitos de aguas subterráneas.

Por otro lado, aunque los pozos petrolíferos pueden alcanzar los 9.000 metros de profundidad, no existe un riesgo real de que generen terremotos. Es cierto que las perforaciones profundas desencadenan cierta actividad sísmica, aunque hablamos de movimientos de una magnitud que es mil veces menos potente que temblor que provoca un camión grande al pasar junto a nosotros.

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Delegación de Alvic en Castilla la Mancha