¿Cuánto se lleva Hacienda en cada repostaje de combustible?

Volver

Los impuestos son un elemento que está presente en todos y cada uno de los repostajes que hacemos en las gasolineras y estaciones de servicio. Tenemos conciencia de que los combustibles tienen una elevada carga fiscal, pero ¿sabemos realmente qué dinero que pagamos por llenar el depósito se queda Hacienda? Nuestra empresa de instalaciones petroleras y tecnología te cuenta cuánto se lleva el fisco en cada repostaje de combustible.

En 2015, los ingresos por la venta de hidrocarburos reportaron al Estado unos 9.783 millones, una cifra que supone el 80% de lo que se recauda por impuestos Especiales. De hecho, más de la mitad de lo que pagamos por llenar el depósito corresponde a impuestos. Concretamente, en España la presión fiscal de la gasolina es de un 57%, y de un 53% para el gasóleo.

Es realmente un porcentaje elevado, pero estamos entre los países europeos que menos gravan sus combustibles, muy por debajo de la media que ronda el 65% para la gasolina y un 59 para el diésel.

No obstante, esta elevada presión fiscal no sólo eleva el precio del combustible, sino que interfiere en el ajuste que deberíamos notar en las gasolineras cuando los precios del petróleo bajan, como ya te contamos en otra ocasión.

 

¿Qué impuestos pagamos al repostar combustible?

Los impuestos que gravan los combustibles que repostamos en las estaciones de servicio son dos: los impuestos especiales y el IVA. El primero es un impuesto que repercute una cantidad fija a cada litro repostado, mientras que el IVA grava con un 21% el precio del carburante, de forma que su cuantía depende del precio del combustible.

Sin estos tributos, el precio del litro de gasolina o gasoil descendería significativamente. De esta forma, si en España un litro de gasolina nos cuesta alrededor de 1,25 euros, la gasolina sin impuestos tiene un coste de 61 céntimos el litro. Los impuestos especiales para la gasolina elevan el precio en 0,425 euros. Además, hay que repercutirle el IVA, un 21%, que eleva el precio final del litro de gasolina en unos 22 céntimos más.

Igual pasa con los gasóleos, que en la gasolinera rondan un precio de 1,15 euros/litro y sin impuestos el litro de diésel costaría un poco más que la gasolina, 62 céntimos. Aquí la diferencia la marcan los Impuestos especiales, que gravan con 0,331 euros cada litro (más de 10 céntimos de diferencia con la gasolina), mientras que el tipo del IVA se mantiene en un 21% y suma otros 20 céntimos al precio final del gasóleo con el que llenamos el depósito.

 

Más impuestos a los carburantes, según donde se haga el repostaje

Mención aparte merecen los impuestos autonómicos de los hidrocarburos, que ponen la nota de disparidad al mapa fiscal español. Y es que, a los tributos estatales hay que sumar el recargo autonómico al impuesto especial sobre hidrocarburos. La Ley otorga a las Comunidades Autónomas la potestad de incluir un sobrecargo fiscal en los impuestos especiales de hasta 4,8 céntimos por litro, aunque no todas las regiones lo aplican igual.

Por ejemplo, Andalucía, Cataluña, Castilla-La Mancha o Valencia, entre otras, lo aplica íntegramente, mientras que Madrid sólo grava con 1,7 céntimos, otras regiones como Aragón aplican un recargo de 24 céntimos (la mitad de lo permitido). También hay territorios, como País Vasco, Canarias, Cantabria o La Rioja, entre otros, donde no se aplica este recargo.

Delegación de Alvic en Castilla la Mancha