¿Cómo es el combustible de un Fórmula 1?

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El próximo 26 de marzo, los motores de los bólidos de Fórmula 1 volverán a escucharse en el circuito de Melbourne, en Australia, donde dará comienzo el mayor espectáculo del mundo del motor. Un año más, estos monoplazas nos harán vibrar con sus adelantamientos y sus giros a velocidades de vértigo, en una competición en la que uno de los elementos más determinantes es el combustible de las máquinas. Desde nuestra empresa de instalaciones petroleras y tecnología te contamos cómo es la gasolina de estos coches de carreras y por qué.

El combustible de los coches de fórmula 1 ha experimentado una gran evolución desde hace años. Hubo un tiempo en el que no estaba reglamentado este aspecto de la competición y se utilizaban todo tipo de carburantes y mezclas químicas para impulsar estos bólidos, incluso carburantes de avión y combustibles para reactores y cohetes.

Estas mezclas explosivas resultaban altamente tóxicas para mecánicos y pilotos, lo que llevó a la FIA, organizadora del Mundial de Fórmula 1, a poner coto a los combustibles de los monoplazas en 1989 y regular el repostaje de los coches y su combustible.

Desde entonces, el combustible de los Fórmula 1 ha evolucionado para cumplir con las normas de emisión de gases que impone la competición y se ha equiparado cada vez más su composición a la de los combustibles comerciales. Aunque la gasolina que repostamos en una estación de servicio ni siquiera podría hacer arrancar un coche de fórmula 1

 

Características de la gasolina de un Fórmula 1

Los coches de Fórmula 1 se mueven con un tipo de gasolina especial, aunque su composición es semejante a la de los combustibles comerciales. Se trata de una gasolina de entre 95 y 102 octanos, que comparte el 99% de los componentes con el combustible de las gasolineras. Pero esa pequeña diferencia es clave para que la respuesta del carburante en los coches de carreras sea muy diferente a la del combustible que echamos en nuestros vehículos.

La clave está en los aditivos de última generación que incorporan estos combustibles de competición. Estos compuestos multiplican la capacidad de explosión y permiten mantener limpio un motor de gran potencia que debe funcionar a máximo rendimiento durante dos Grandes Premios, es decir unos 1.400 kilómetros.

 

Un combustible de competición y a la medida

Además, las exigencias de la competición también influyen. Estos carburantes deben cumplir con una exigente normativa que limita su composición química, densidad y conductividad eléctrica, entre otros.

Por otro lado, la gasolina de los monoplazas es más ligera que la normal, porque el peso penaliza la velocidad de los coches. Así, un bólido de Fórmula 1 con 10 kilos más de carburante corre 0,5 segundos más lento por vuelta, una diferencia que puede costar la carrera.

También hay que tener en cuenta que, en la alta competición del motor, todo está hecho a medida para obtener el máximo rendimiento, y el carburante no es una excepción. De esta forma, la gasolina de Fórmula 1 se elabora para un motor en específico y su uso en otro coche de carreras no ofrecería las mismas prestaciones. Es más, podría tener un comportamiento anormal y acabar rompiendo el motor.

Delegación de Alvic en Castilla la Mancha